TEGUCIGALPA .- Xiomara Castro tomó este jueves posesión de la presidencia de Honduras y se conviertió en la primer mujer en ejercer el cargo. Todo, en medio de una crisis política por el control del Congreso que amenaza con hacer descarrilar su presidencia desde sus mismos comienzos.
La crisis también amenaza con asestar otro golpe a los intereses de la política exterior de Estados Unidos en la región.
Con las relaciones agriadas con otras naciones del norte de Centroamérica, el gobierno de Biden ha pivotado hacia Honduras desde la abrumadora victoria de Castro en las elecciones de noviembre con la esperanza de que se convierta en el principal aliado de Washington en la región.
«Esta es una especie de último suspiro de Washington en América Central», dijo David Holiday, un experto en América Central. «La decisión de enviar a la vicepresidenta aquí para la toma de posesión de Xiomara Castro es una enorme declaración sobre la importancia que le dan a la potencial relación».
La vicepresidenta Kamala Harris es la funcionaria estadounidense de más alto rango que asiste a una toma de posesión presidencial en Honduras.
«No más narcotráfico»
En su discurso de investidura en el Estadio Nacional, Castro arremetió contra el gobierno saliente de Juan Orlando Hernández calificándolo de «dictadura» corrupta que había dejado las arcas del país vacías.
«La catástrofe económica que recibo no tiene parangón en la historia del país … El país debe saber que hicieron con el dinero,» declaró, antes de añadir «no más narcotráfico o crimen organizado».
Hernández se ha visto acosado por múltiples acusaciones de lucrarse con el dinero de los narcos en una serie de casos judiciales en Nueva York, algo que ha negado con vehemencia.
Hernández anunció hace semanas que no asistiría a la ceremonia y, en su lugar, la banda presidencial fue entregada a Castro por su marido.
Describiendo su gobierno como «socialista y democrático», Castro dijo que el país había retrocedido durante los ocho años de gobierno de Hernández, con un aumento de la pobreza y un presupuesto que hacía «prácticamente imposible cumplir con los pagos de la deuda». UNIVISIÓN/ EFE











